malaria

Tipos de paludismo

malariaPaludismo no grave

Existe un tipo de paludismo, rara vez observado, que dura de 6 a 10 horas y se caracteriza por:

  • una fase fría (sensación de frío, como tiritando) 
  • una fase caliente (fiebre, dolores de cabeza, vómitos, convulsiones en niños pequeños) 
  • y finalmente, una etapa de sudor (sudores, retorno a la temperatura normal, cansancio)

Otros casos se refieren a los ataques producidos cada segundo día por los parásitos “tercianos” (P. falciparum, P. vivax y P. ovale) y cada tres días con el parásito P. malariae. El paciente generalmente presenta una combinación de los siguientes síntomas:

  • Fiebre 
  • Escalofríos 
  • Sudores 
  • Dolores de cabeza 
  • Náuseas y vómitos 
  • Dolores en el cuerpo 
  • Malestar general.

En los países donde los casos de malaria son poco frecuentes, estos síntomas pueden ser atribuidos a la gripe, un resfriado u otras infecciones comunes, sobre todo si no se sospecha de paludismo. Por el contrario, en los países donde el paludismo es frecuente, los residentes suelen reconocer los síntomas de la enfermedad y tratarse a sí mismos sin pedir confirmación diagnóstica (“tratamiento presuntivo”).

Los síntomas físicos pueden incluir:

  • Temperatura elevada 
  • Transpiración 
  • Debilidad

En casos de infección con P. falciparum, los signos pueden incluir:

  • Ictericia leve 
  • Ampliación del hígado 
  • Aumento de la frecuencia respiratoria

El diagnóstico del paludismo depende del análisis que se haga de la sangre para observar el tipo de parásitos bajo un microscopio. En casos de malaria provocada por el P. falciparum, los hallazgos de laboratorio pueden incluir anemia leve, leve disminución de las plaquetas (trombocitopenia), la elevación de la bilirrubina, elevación de las aminotransferasas, albuminuria y la presencia de cuerpos anormales en la orina.

Paludismo grave

El paludismo grave se produce cuando las infecciones por P. falciparum se complican por fallos orgánicos graves, anormalidades en la sangre o el metabolismo del paciente. Las manifestaciones del paludismo severo incluyen:

  •  Paludismo cerebral, acompañado de un comportamiento anormal, alteración de la conciencia, convulsiones, coma y ​​otras alteraciones neurológicas.
  •  Anemia severa debido a la hemólisis (destrucción de las células rojas de la sangre).
  • Hemoglobinuria (hemoglobina en la orina) debido a la hemólisis.
  •  Edema pulmonar (acumulación de líquido en los pulmones) o síndrome de distrés respiratorio agudo, que puede producirse incluso después de que los recuentos de parásitos han disminuido en respuesta al tratamiento.
  • Anomalías en la coagulación sanguínea y trombocitopenia (disminución de las plaquetas).
  •  Colapso cardiovascular y shock.

Otras manifestaciones que causan preocupación son:

  • Insuficiencia renal aguda.
  • Hiperparasitemia, donde más del 5% de las células rojas de la sangre están infectadas por los parásitos de la malaria.
  • Acidosis metabólica (acidez excesiva en la sangre y los líquidos tisulares), a menudo en asociación con hipoglucemia.
  •  Hipoglucemia (bajo nivel de glucosa en sangre). La hipoglucemia también puede ocurrir en mujeres embarazadas con malaria no complicada, o después del tratamiento con quinina.

El paludismo grave es más frecuente en personas que no tienen inmunidad a la enfermedad o cuya inmunidad ha disminuido. Estos incluyen todos los residentes de las zonas con baja o ninguna transmisión de paludismo, así como niños pequeños y mujeres embarazadas en las zonas de alta transmisión.

En todas las áreas, el paludismo severo es una emergencia médica y debe tratarse con urgencia y de manera intensiva.

Otras manifestaciones de paludismo

  •  Los defectos neurológicos pueden persistir a veces después del paludismo cerebral, especialmente en los niños. Tales defectos incluyen problemas con los movimientos (ataxia), parálisis, dificultades del habla, sordera y ceguera.
  • Las infecciones recurrentes con P. falciparum pueden causar anemia severa. Esto ocurre especialmente en los niños pequeños en el África tropical con infecciones frecuentes que se tratan inadecuadamente.
  •  El paludismo durante el embarazo (especialmente por P. falciparum) puede causar una enfermedad grave en la madre y puede dar lugar a un parto prematuro o parto de un bebé con bajo peso al nacer.
  • En raras ocasiones, P. vivax puede causar la ruptura del bazo o el síndrome de dificultad respiratoria aguda.
  • El síndrome nefrótico (enfermedad renal crónica y severa) puede ser el resultado de infecciones crónicas o repetidas por P. malariae.
  • El conocido “síndrome de esplenomegalia tropical se produce con poca frecuencia y se atribuye a una respuesta inmune anormal a las infecciones repetidas de paludismo. La enfermedad se caracteriza por la ampliación del bazo y el hígado, anemia y una susceptibilidad a otras infecciones, por ejemplo en la piel o respiratorias.

Las recaídas del paludismo

En las infecciones por P. vivax y P. ovale, los pacientes que se han recuperado desde el primer episodio de la enfermedad pueden sufrir varios ataques adicionales, conocidos como “recaídas”, después de meses o incluso años sin presentar síntomas. Las recaídas ocurren debido a que estos parásitos tienen etapas latentes en el hígado, dando lugar a que más tarde se puedan reactivar. Afortunadamente existen tratamientos para reducir la posibilidad de sufrir tales recaídas.